Alessio Lisci terminó el partido disgustado.
Osasuna aguantó durante 70 minutos los insistentes ataques del
Barcelona, pero después de una pérdida en campo rival permitió a los azulgrana correr.
Raphinha acabó rompiendo la igualada. “Tenemos que estar cabreados, no veníamos de vacaciones, sino a puntuar. El gol viene de una situación que teníamos muy, muy trabajada”, espetó el técnico rojillo.
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