AHÍ la tienen, de grana y oro, Giorgia Meloni, Giorgia que no arde, Giorgia de cera y bronce, con su melenita de profesora penene , su moral de mercería, su sonajero ideológico y su lirismo de opereta, proyectando nanas tristes, nanas muertas, nanas de la cebolla de Miguel desde Torrijos, ante un auditorio de bebés-alondra que aplauden, también muy serios, como las foquitas de Cabárceno a los cuidadores que les tiran sardinas pasadas desde el fondo de un cubo sucio, con los ojos hundidos –Giorgia– y la cabeza colgando –las sardinas–. Читать дальше...