Con Ter Stegen y Jofre, sin Joan García y sin Var; con gritos de «sí se puede» en Guadalajara y lío con dos gradas supletorias con que el club local quiso hacer el agosto con la visita del Barça, empezó el partido media hora tarde y con esta sensación de las noches coperas en que los equipos grandes sólo pueden pifiarla. Es una extraña sensación porque perder parece imposible, y no lo es del todo, y el innegable esfuerzo que hay que hacer para ganar a un equipo menor pero muy motivado no sirve para que te reconozcan absolutamente nada. Читать дальше...