Habla el descendiente del héroe que defendió el último bastión del Imperio español en Chile
Estuvieron siempre ahí; una ventana al pasado labrada en óleo. Guillermo Alonso , de acento andaluz, recuerda aquellos viejos y solemnes cuadros que decoraban la casa de su abuela. «Era en la calle Orellana 8. Los veíamos cuándo íbamos de vacaciones a Madrid. Yo era pequeño y nadie me contaba nada de ellos, pero ahí estaban», relata en declaraciones a ABC. Tuvieron que pasar algunos años hasta que el hoy historiador descubriera gracias a su familia que el protagonista de esos lienzos, un tipo de rasgos duros y sobrios... Читать дальше...