La muerte deja un vacío. En el espacio y en el alma. El vacío no se llena ni con palabras, ni con dinero, ni con decretos. Lo físico duele, lo emocional, devasta. Por eso debe cuidarse más. No vamos a reinventar ahora el duelo. Ni los ritos. He ahí las religiones. Su ritualización de la despedida y del duelo. Su atender a la memoria. España es un país históricamente católico. Podríamos haber sido otra cosa, pero somos esta. Aquí se enterraba, y se entierra, mucho, desde la Iglesia. El adiós se consigna con su rito: el funeral. Читать дальше...