Querida Angela: Te has ido silenciosamente sin que yo te haya podido rendir el tributo que te mereces. Hace poco más de un año, recogiste las cosas de tu despacho en tres cajas, cerraste la puerta y te jubilaste. Te fuiste sin hacer ruido, como ahora. Más de 30 años en la Audiencia Nacional cabían en 3 cajas. El retrato de Emilio, tu pareja, unas cuantas fotografías personales, tu caricatura, unos libros y tu toga, recién salida de la tintorería, por última vez. A regañadientes aceptaste la comida de despedida que te organizamos. Читать дальше...