Hay amistades que no necesitan explicación porque se sostienen en una complicidad tan antigua que ha terminado por volverse natural, como la respiración. Cuando uno tiene un amigo de siempre, puede permitirse con él libertades que en otros serían ofensas; puede burlarse, exagerar, disentir, incluso herir levemente, con la certeza de que nada de eso quebrará el vínculo. Esa era la clase de amistad que yo tuve con Miguel Lasso de la Vega, marqués de las Torres de la Presa, grande de España y, para una amiga común —Beatriz Borrero... Читать дальше...