Río de orejas en el broche de un domingo inolvidable
«¡Rabo, rabo!», pedía el público, pero el palco se hizo el sordo y no tragó con la concesión de los máximos trofeos . Y eso que lo pidieron con fuerza para Roca y más aún para Talavante. La gente, que solo llenó la plaza al reclamo de la máxima figura (acompañado de los extremeños), suspiraba por un fin de fiesta apoteósico. Y triunfal fue con el esmero y la categoría de los toreros frente a una corrida de Victoriano de variado y noble juego, que propició un Río de orejas. Buenas sus hechuras en conjunto... Читать дальше...