El último artesano de Fukushima, 15 años después del desastre
Manabu Kondo, «como todos los japoneses», está acostumbrado a los terremotos, pero en la mañana del 11 de marzo de 2011 sintió un temblor tan fuerte que, temeroso de que la casa se le cayera encima, salió al patio y se abrazó a un árbol . «Duró tanto que pensé que la tierra se iba a partir en dos», rememora. «Nunca olvidaré ese miedo, era solo el principio». Ese miedo dura ya quince años, el tiempo transcurrido desde la triple catástrofe consecutiva que ha marcado la historia moderna de Japón: un seísmo, un tsunami y un desastre nuclear . Читать дальше...