Suenan los monoplazas como bombas que caen y no estallan mientras corren a 300 km/h por las rectas del Jarama. Aquí todo es eléctrico, silente, sin el olor a gasolina que tanto valoran los amantes del motor clásico. La Fórmula E es otra cosa, una carrera distinta con unos objetivos particulares, especial a su manera, con una historia ya robusta a sus espaldas. Hay mucha excitación en el circuito, porque por primera vez la categoría llega a Madrid. Salvo una carrera en Valencia en 2001, que ni siquiera... Читать дальше...