Nadie, hasta que Álvaro Ignacio Muñoz Cardona se puso a la tarea, había trazado la historia de la tauromaquia en Talavera de la Reina desde la época prehistórica a la actualidad. Eso es lo que ha venido a remediar con su 'Taurum Ludi', una magna obra de más de 500 páginas, dividida en 29 capítulos, que está «muy bien documentada», garantiza su autor, gran aficionado, veterinario oficial del matadero de la ciudad y anteriormente, durante quince años, profesor de Etnología y Producción Animal en la Universidad Alfonso X El Sabio. Este ciernes se presentó en la plaza de toros de Toledo y se puede comprar en la Librería Glossy de Talavera. El libro, autoeditado, le ha llevado unos cuantos años de buceo en las hemerotecas, donde se mueve como toro en la dehesa y, además, disfruta. No obstante, ya publicó 'La herida cóncava', firmado junto con Antonio San Miguel, coincidiendo con el centenario de la muerte de Joselito El Gallo en las astas de Bailaor, la tragedia que dio fama a la ciudad el 16 de mayo de 1920. Y también se implicó en 'Raúl Sánchez. El arte del valor', una biografía, escrita mano a mano con Víctor Manuel Fernández, sobre el torero más importante que ha parido Talavera. «Hablo del por qué aparecen dos toros en el escudo de la ciudad, de la leyenda y de la realidad. O del poder curativo de los toros de las Mondas, tanto a través de su carne como de sus embestidas porque los cojos dejaban la muleta y echaban a correr», explica con retranca. Asimismo, desvela que siempre se ha creído que por Talavera han pasado todas las figuras salvo Juan Belmonte y Manolete, «y en el libro dejo información sobre que a lo mejor eso no es del todo verdad». Igualmente, se narra que el día de la muerte de Joselito hubo un espontáneo que amenazó con tirarse al ruedo y su trascendencia posterior en el mundo de los toros; hay fotografías inéditas de la enfermería de la plaza de 'La Caprichosa' en los años 20; o una descripción de todo lo que pasó hasta que se celebró la novillada del debut de El Cordobés. Y como del pasado no se vive, Muñoz dedica un espacio final a Tomás Rufo, el actual ídolo local, que «ha sido un punto de inflexión: hemos pasado de una situación que no era la que nos gustaría, donde incluso la plaza permaneció cerrada y se montaron dos portátiles, a que vuelva la gente y haya un ambientazo con Tomás acompañado de dos figuras, aunque sólo se dé una corrida en San Isidro y otra en San Mateo».