Tras un fin de semana recluido en Quintos de Mora –una finca del Estado que ofrece «serenidad y energía», como explica un cargo socialista muy próximo al presidente– y estando en contacto con un reducidísimo grupo de colaboradores, Pedro Sánchez quiere resistir . Solo han pasado cuatro días desde su comparecencia en la sede del PSOE, en la calle Ferraz, que no sirvió para tranquilizar a un partido que sigue en estado de 'shock' profundo y que en su inmensa mayoría no encuentra salidas a la peor crisis que han atravesado en siete años. De ahí, que muchos dirigentes y cuadros medios sigan apuntando a la necesidad de unas elecciones anticipadas que no se lleven por delante las siglas socialistas...
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