La ELA no sólo es una enfermedad cruel y degenerativa que convierte a sus víctimas en prisioneros de su cuerpo sino que exige unos cuidados y una atención permanente que a una economía familiar media le resulta imposible costear. Son medicamentos de todo tipo, aparatos, grúas, ordenadores y, sobre todo, cuidadores que permiten mejorar la calidad de vida de estos pacientes. «Es una vergüenza lo que está pasando con la Ley ELA que aprobó el Congreso, sólo eran 300 millones y no se ha puesto en marcha mientras se dan muchísimos más millones para otras cosas, de modo que cada año mueren 400 personas con ELA en España que no reciben ninguna ayuda por parte del Estado», cuenta Ángel Álvarez,...
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