Hasta la palabra se cayó del callejero, y eso que por ser tan eufónica mereció permanecer. Alcaicería . La Real Academia la definió en 1726 como un «sitio y barrio separado que se cierra de noche, en el que hay diferentes tiendas en las cuales se vende la seda curada o en rama, aunque en lo antiguo se fabricaban y textían telas». No hace falta decir que la etimología es árabe. Córdoba la tuvo, pero igual que han permanecido en los nombres de sus calles restos de oficios antiguos que quedan de testimonio, de la alcaicería, que fue importante y activa como en tantas ciudades españolas en la Baja Edad Media, no queda más que el recuerdo en las fuentes...
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