Crónica de una dimisión anunciada, que pareció estar en el aire por momentos. La comparecencia de despedida de Toni Gallego, concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Alicante que dimitió ayer tras las presiones de la oposición por el incumplimiento de la regla de gasto, dio la sensación de ser una declaración de intenciones. Las palabras del economista, que dedicó la mayor parte de su discurso a defender la gestión realizada, sorprendieron incluso al entorno de Vox, la formación que ha forzado su salida. Finalmente, el popular confirmó lo que en el Ayuntamiento se daba por hecho desde la pasada semana: "No voy a ser yo el impedimento para el pacto entre el PP y Vox. Voy a dar un paso a un lado, dejando mi acta de concejal en este momento. No soy político, soy gestor, y considero que todo el trabajo que podía aportar aquí está realizado".