Watergate –considerado como el mayor escándalo presidencial hasta Trump – no solamente generó su propia cultura política. Aquella odisea de abuso de poder también acuñó su propio vocabulario. Desde «la gran enchilada», el mote de John Mitchel, el su-fiscal-general de Nixon. Hasta el «cáncer de la Presidencia» (la conspiración de encubrimiento). Sin olvidar a «garganta profunda» (la fuente decisiva para la investigación periodística de Carl Bernstein y Bob Woodward), los intrigantes «fontaneros» y la incriminadora «pistola humeante». De todo aquel glosario, del que ahora toma prestado la crónica política en España, con diferencia la frase más famosa fue pronunciado en el verano de 1973 por el senador Howard Baker. Como republicano de mayor rango en la comisión especial de la...
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