Hombre, hermano, no confundas la trabajadera con la mancuerna ni el costal con las mallas ajustadas que te ciñes para lucirte en el gimnasio. A ver si somos conscientes de lo que tenemos entre manos, o sobre los hombros: igual no has caído hasta ahora que una encuesta te ha sacado los colores, pero de lo que se trata es de algo muy serio. El peso que te cansa es el de una historia de redención , de amor y de misericordia con algún milenio que otro de recorrido ya y a la que hay gente, mucha gente, que se aferra cuando las cosas no le van bien e incluso cuando todo le sonríe. Por eso la carga por la...
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