Lo bueno de ser Espía Mayor , es que conoce uno mucha gente y, sobre todo, lee mucha Historia. Que no sólo es maestra de vida, sino que resulta que también lo es para la política. Por eso los politólogos, seres desconocidos a los que se les suponía que hablaban muchos idiomas o que tenían que ver algo con los pies, hasta que se pusieron de moda en los pressing-catch tertulianos de las teles, y hasta que alguno pillo cacho (me refiero al poder, pero creo que alguno también en las artes del boudoir ), la estudiamos con ahínco. Y soltamos frases de esas que epatan mucho como que «La historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa»...
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