Belal Khaled: “La fotografía humaniza y muestra la verdad, eso ha sido un quiebre en la narrativa israelí”
Para Belal Khaled, uno de los fotorreporteros palestinos más reconocidos a nivel internacional, lo más importante es hablar de las historias humanas. “Me tocó nacer en una zona de conflicto. Viví las dos intifadas, muchas guerras en contra de mi gente, y siempre me ha interesado la fotografía porque creo en el poder de las imágenes, en que pueden movilizar a la gente a hacer algo para ayudar a Palestina”, aseguró con convicción desde el centro de uno de los salones del Museo Violeta Parra.
Su propia vida ha estado cruzada por el dolor que hoy atraviesa al pueblo de Palestina. Nacido en Gaza y refugiado en la zona de Jan Yunis, Khalel creció en el epicentro de la ocupación que hoy se ha encargado de visibilizar en el resto del mundo. “Entiendo ese dolor. He fotografiado varios países a lo largo de todo Medio Oriente, pero me enfoco especialmente en refugiados. Para mí es muy importante ser esa voz de los que no tienen voz porque conozco la experiencia de primera mano“, expresó a pocas horas de arrancar uno de los motivos que lo tienen de visita en nuestro país.
“Palestina tiene una pena”, exposición del fotógrafo Belal Khaled.
Hace varios días que el artista se encuentra en Santiago para presentar “Palestina tiene una pena”, una exposición curada por Stephanie Elías Musalem y Bruno Salas Zarzar y que, a través de una selección de poco más de 30 imágenes, ofrece un recorrido por algunas de las escenas más catastróficas que hoy se toman la Franja de Gaza.
“Es una muestra muy pequeña de todo lo que he documentado en Gaza“, precisó Khaled. “Tengo miles de fotografías, pero la idea es poner el foco en estos casos humanos, más allá de los números, la historia es humana. Y en esta exposición vemos las temáticas del hambre, el desplazamiento forzado, la nakba, una nueva catástrofe para el pueblo palestino; las matanzas a los periodistas, pero también la resiliencia. A los niños que entre los escombros juegan, quieren pintar. Hay una mezcla de todo eso en la muestra”.
“Para mí es muy importante que todos conozcan las historias de los padres que escapan de los bombardeos, de la gente que está muriendo de hambre. Ahora no puedo estar en Gaza documentando. Y entonces, mi trabajo es hacerlo desde afuera y mostrar lo que está pasando, sobre todo a través de sus historias”, sostuvo.
“Palestina tiene una pena”, exposición del fotógrafo Belal Khaled.
– Desde tu experiencia como fotógrafo, ¿Lo que sucede en Gaza es lo peor que te ha tocado ver? ¿Qué puede hacer la gente, desde afuera, para ayudar en esta situación?
En primer lugar, no lo llamamos guerra ni conflicto porque no son dos ejércitos enfrentándose. Estamos hablando de que es una de las principales potencias militares del mundo atacando Gaza. Nunca había visto algo así. Esto ha sido lo peor. Y tiene una cuota aún más dura, porque también soy parte de ese pueblo. Las personas que estoy fotografiando son mis amigos, mis vecinos, mi familia. Estoy dividido en dos porque, por una parte, quiero llorar y abrazarlos. Y por la otra, conozco la importancia de documentar esto, los hospitales bombardeados y todo lo que está pasando allí.
Desde afuera, la diáspora puede escribir, protestar. Es importante hablar de esto, contar las historias de los palestinos, incluso acciones como lo que pasó con la Flotilla de la Libertad. Que la gente vaya, se meta en los barcos y trate de romper el bloqueo. Que se haga todo lo posible. Todos esos actos, aunque sean pequeños, son muy importantes. Porque en Gaza están mirando al mundo. Los gazatíes saben que la gente de afuera quizás no puede entrar a salvarlos, pero cuando ven que están marchando, que alguien está escribiendo al respecto, se sienten menos solos. Y eso hace que tengan la fuerza para seguir resistiendo.
– Chile tiene una de las colonias palestinas más grandes del mundo y resuena mucho con todo lo que sucede en Gaza. El sábado, vivimos una manifestación multitudinaria en la que también estuviste presente. ¿Qué sentiste al estar ahí?
Me sentí muy emocionado de la protesta. Estuve gritando con la gente, sosteniendo la bandera. Y ver todos estos movimientos me hace sentir muy esperanzado. En el fondo, soy muy consciente y sé que si no fuera por los bloqueos o por las limitaciones de los gobiernos, toda esta gente iría a Gaza, a pelear, a luchar junto a nosotros.
Me ha gustado mucho estar en Chile, me he sentido muy en casa, muy bienvenido. En estos días he hecho muchas cosas. Tuve tres charlas en universidades, di mi testimonio en el Congreso, en la comisión de Exteriores. También he tenido entrevistas y me he reunido con gente del mundo de las culturas. En general, ha sido un viaje muy provechoso. Estoy muy contento de ver que acá en Chile se apoya mucho a Palestina, que hay marchas, exposiciones y un gran interés de seguir apoyando y difundiendo la voz de los palestinos.
– Las redes sociales también han sido un canal muy potente para difundir lo que está sucediendo en Gaza. Incluso muchas imágenes tuyas han sido viralizadas. ¿Cómo ves la relación entre estas plataformas y el oficio de la fotografía?
El poder de las redes sociales ha sido tremendo. De hecho, es el motivo del cambio de narrativa y el fortalecimiento de estos movimientos. Porque muchas veces los medios tradicionales muestran la versión israelí, lo que ellos quieren que tú veas. Pero gracias a toda la gente en Gaza que se ha puesto a documentar, arriesgando su vida con eso, es que ahora las personas tienen acceso a la verdad.
“Palestina tiene una pena”, exposición del fotógrafo Belal Khaled.
– También hablabas de la importancia de humanizar las historias. ¿Qué rol cumple la fotografía en eso?
La fotografía es tremendamente importante para hablar de las historias humanas. De hecho, todo lo que documento tiene que ver con eso. Por ejemplo, el caso de los hospitales. Israel siempre usa la narrativa de que Hamás está en ellos, que son bases militares, y que eso justificaría el ataque. Pero nosotros estamos en terreno, mostrando la verdad, y sabemos que eso no es así. Por ejemplo, el caso del hospital Al Nasser, donde abandonaron a varios bebés prematuros. La fotografía humaniza y muestra la verdad, y eso ha sido un quiebre en la narrativa israelí.
– ¿Cómo cuidas tu salud mental en el contexto de toda esta labor?
Lamentablemente no hago terapia. Y no lo hago porque es algo que sirve cuando rompes una relación o tienes un accidente. Pero esto es tan grande y tremendo que la terapia no lo va a poder sanar. Sin embargo, la forma que tenemos los palestinos de sanar no es a través de la terapia, sino de nosotros mismos. Conversamos, nos cuidamos, nos confortamos, y eso permite ir sanando. Y, por otro lado, hacer virales estas fotografías y contar al mundo lo que está pasando, me hace sentir que estoy haciendo algo por mi gente. Eso, de alguna forma, me alivia.
– Desde tu posición como fotógrafo, pero también de artista especializado en caligrafía, ¿Qué dirías que se puede hacer desde el mundo de las culturas para apoyar la causa?
Una de las cosas importantes que podemos hacer desde Chile o desde la diáspora es fomentar el trabajo y las historias de los artistas que están en Palestina, que también han muerto. Más de 25 artistas que conozco personalmente han fallecido, pero hay muchos más. Es muy importante que en Chile, por un lado, se hable de las historias y se muestre el trabajo de aquellos que ya no están. Pero, por otro lado, actualmente los artistas que están en Gaza, en Palestina, están preocupados de alimentarse, de buscar comida para su familia, de sobrevivir. Y han tenido que dejar de lado su pasión. En ese sentido, desde la diáspora se puede colaborar mostrando su trabajo en otros lados del mundo, o juntando recursos y enviarlos para ayudarlos.