En el sureste de Menorca, escondida entre acantilados y bosques de encinas, se encuentra
Cala Rafalet, una de las calas vírgenes más sorprendentes y recónditas de la isla. Situada en el término municipal de Sant Lluís, a escasos kilómetros de Mahón, este pequeño paraíso natural se ha ganado el corazón de quienes buscan una experiencia auténtica,
lejos de las playas masificadas y los destinos turísticos convencionales.Seguir leyendo...