Presionado por la histórica marcha en su respaldo, el tribunal oral le permitió a CFK hacer uso de su balcón. Pero en otro intento de quebrar su contacto con la gente, enseguida le reclamaron “prudencia” para evitar cualquier “perturbación”. También dispusieron la colocación en tiempo record de la tobillera, algo que ni siquiera se aplica a la mayoría de los represores con prisión domiciliaria.