Ha sucedido en el Reino Unido. Sara Morris fue
diagnosticada de esclerosis múltiple en el año 2005, recibiendo desde entonces un tratamiento para la enfermedad. Quince años más tarde, y según la propia paciente, sus limitaciones físicas habían avanzado y decidió solicitar una
Pago por Independencia Personal (PIP). El estado le concedió esta pensión, que alcanzaba una contribución de casi 3.000€ mensuales.
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