Roger Serafín Rodríguez asesinó a Elisa Abruñedo sometiéndola a una «violencia brutal» y acabó con su vida de «tres puñaladas certeras» después agredirla sexualmente en una zona boscosa de Cabanas (La Coruña). Así lo ha resumido la fiscal del caso en la última sesión del juicio del conocido como crimen de Cabanas, cometido en 2013, pero que tardó diez años en resolverse gracias a un incansable trabajo de la Guardia Civil. El acusado, un cazador corpulento y pelirrojo, características que contribuyeron decisivamente a que la investigación lo identificara, escuchaba cabizbajo el alegato, negando con la cabeza cuando la fiscal hacía determinadas afirmaciones sobre él y las circunstancias del crimen: «No hay ninguna afectación psíquica que lo explique, simplemente la maldad existe, no hay que buscar más explicaciones». Este viernes echa el cierre una vista oral que desde el lunes se celebra en la Audiencia provincial de La Coruña con jurado popular. Una vista oral en la que el acusado no ha querido declarar. Antes, cuando en octubre de 2023 fue detenido, sí que había confesado, aunque a su manera y dando una versión de los hechos que no cuadraba con la de los investigadores, al verse descubierto diez años después del crimen. La fiscal ha querido restar valor a esa confesión a medias, descartando así que pueda usarlo como una manera de intentar desinflar algo los años de cárcel que se le impondrán por el crimen: «Lo que hizo fue simplemente negar lo evidente, no hay más, pero ni ha colaborado ni lo ha reconocido, se ha mantenido callado durante diez años y también ahora durante la vista». (En elaboración)