Cordial y dulce. Exigente y sonriente. Elegante y firme. Profesional y comprometida. La abogada y política Esperanza García falleció ayer. Tenía 50 años y había nacido en Barcelona, ciudad que aspiró a gobernar en 2007. También la vio morir. No superó el cáncer que le detectaron hace 14 meses. Nada más conocer la trágica noticia, compañeros de partido, rivales políticos y el Parlamento de Cataluña mostraron su pesar. Una unanimidad escenificada en un sincero aplauso de todos los diputados, en pie. Esperanza dignificó la política en tiempos convulsos. Como muchos jóvenes de profesiones liberales, cansados del nacionalismo catalán, Esperanza colaboró con Albert Rivera y Ciudadanos en las elecciones catalanas de 2006. Tres escaños. De ahí saltó sin red a candidata...
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