Las similitudes son casi imposibles de obviar. Un régimen autocrático que aterrorizaba a sus ciudadanos y amenazaba a sus vecinos. Una beligerancia que supuestamente incluía armas de destrucción masiva. El uso de la fuerza militar por parte de Estados Unidos al margen de la legalidad internacional. Y una incapacidad manifiesta para calcular las consecuencias de un cambio de régimen en una parte del mundo marcada por la artificialidad de fronteras coloniales trazadas con escuadra y cartabón. El fantasma de guerras rápidas y fáciles se ha vuelto a colar en Washington, 22 años después de que George W. Bush ordenase la invasión de Irak en búsqueda de armas no convencionales que nunca se encontraron. Tras seis fulminantes semanas de hostilidades sin...
Ver Más