Carlos Ruiz Zafón decía que existimos si alguien nos recuerda. Este tópico ha sido explotado hasta la saciedad como respuesta, consuelo o algo similar ante el terror que la humanidad será incapaz de afrontar: la muerte. Como no podemos afrontarla, a lo largo de la historia el ser humano ha intentado enfrentarla para que, quien muera, pueda permanecer en tierra durante más tiempo. Nombramos. Contamos. Escribimos. Levantamos memoria como quien levanta refugios. Porque si la muerte es una certeza, el olvido es la segunda. Y contra él, solo cabe el acto desesperado (y profundamente humano) de dejar huella. Gustavo Rodríguez habla pausado, como quien mide no solo las palabras, sino también los silencios. El autor peruano, ganador del premio Alfaguara...
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