La Policía Nacional está tras la pista de la banda de aluniceros , en principio tres varones jóvenes, que asaltaron la mañana de este miércoles, 25 de junio, el centro comercial Parquesur, en Leganés. Por seguridad, hubo que desalojar parcialmente el edificio, en el que había decenas de clientes en ese momento. El coche utilizado en el golpe fue hallado poco después en la calle de las Naciones Unidas, en un descampado cerca de unos chalés en Perales del Río (Getafe). Lo primero de todo será identificar a los asaltantes. Para ello, el Grupo XXI de Policía Judicial de Madrid, especializado en estos grupos de robos con fuerza en las cosas, cuenta con las cámaras de vigilancia del propio edificio comercial, pero también con los vídeos grabados por los testigos. Especialmente el de una mujer que no tuvo reparos en enfrentarse verbalmente a los delincuentes. Algunos manifestaron que uno de los criminales portaba un arma de fuego, probablemente falsa. El asalto duró apenas dos minutos. El Audi oscuro, que había sido robado poco antes, irrumpió a las once de la mañana por uno de los accesos a Parquesur de la planta baja, llevándose por delante algunos elementos del centro. Marcha atrás, el conductor paró junto a la joyería-relojería Jolfer, que tiene un local abierto y con el mostrador principal en primera línea. El copiloto del Audi se bajó con una maza y comenzó a dar golpes sobre las vitrinas del acceso a la tienda, destrozando los cristales y, ante la mirada atónita de una de las dependientas y bastantes clientes, fue sacando bandejas con piezas. Un compinche, en la parte trasera del vehículo, iba recogiendo desde el lado derecho el botín y metiéndolo en los asientos. El atacante no dudó en acercarse a otra joyería, esta de la cadena Roselin, y dar varios mazazos en su escaparate, que llegó a fracturar; sin embargo, no pudo llevarse nada de allí. El momento más crítico quizá fue la marcha de la banda. Con los tres delincuentes, aceleraron el Audi hacia una de las salidas, llevándose por delante una pantalla publicitaria y casi embistiendo a una mujer que empujaba un carro de la compra. Las sospechas apuntan a que huyeron por la M-45, para llegar a Perales del Río, donde abandonaron el Audi y lo quemaron, para eliminar cualquier vestigio físico que pudiera conducir a ellos. Se presupone que contaban con otro vehículo y quizá un compinche más que les diera allí cobertura y los sacara de ese barrio getafense. El perfil de este tipo de grupos criminales es el de jóvenes esencialmente españoles, con numerosos antecedentes policiales y de zonas del sur de Madrid, como Orcasitas (Usera), Puente de Vallecas y Villaverde. Algunos pertenecen a sagas familiares, como el Piojo, la Tata, el Tato y Miguelito o el Piojín , de los más conocidos; los más veteranos, que son los Bote Vargas y los Lázaro, del Romancero Gitano, en las Torres de Villaverde; además del Niño Juan, probablemente el más peligroso de la casta actual.