En este pequeño pueblo, muy importante en el Medievo, se puede visitar un mural de 1.500 metros
Es Alarcón, en la provincia de Cuenca, que alberga cinco iglesias, en una de las cuales hay un impresionante mural que suelen visitar unas 20 mil personas al año
No es la Gran Muralla China, pero recorre miles de kilómetros y casi nadie la conoce
Se llama Alarcón y es uno de esos pueblos en los que todo interesado viajero debería hacer un alto en el camino para visitarlo, descubrirlo y disfrutarlo. Una de esas localidades que quedan alojadas en el baúl de nuestros mejores recuerdo. Situado en el sur de la provincia de Cuenca, uno de los grandes alicientes de Alarcón es que aún conserva prácticamente intactas las torres de vigilancia que antaño impedían el acceso al pueblo. Y, por supuesto, su mural de 1.500 metros.
La situación estratégica de la localidad manchega, sobre un peñón en medio del meandro del río Júcar, hizo que en el Medievo fuera una importante frontera para defender el reino de Castilla del musulmán.
Este pueblo alberga todavía cinco iglesias, pero una de ellas destaca sobremanera no tanto por su fachada exterior sino porque en su interior se puede ver y deleitar una imponente obra de arte, el mural de 1.500 metros obra del artista Jesús Mateo que cubre todo el interior de la iglesia.
El mural, de una medida extraordinaria como es la de 1.500 metros cuadrados, cubre cada pared del templo. Incluso su techo abovedado. Hay animales grandes y pequeños, flores, plantas, células… Algunos son seres reales, otros fantásticos. Naturaleza, mitología, evolución.
Con apenas 22 años
El edificio tiene cuatro partes en las que están representados los elementos naturales: tierra, fuego, agua y aire. Asimismo, cada elemento tiene una triana que corresponde a un signo del Zodiaco. Y cada parte del edificio tiene tres paredes. El degradado de los colores también va en función de la estación en la que nos encontremos y de la orientación de la propia iglesia.
Una de las cosas que más sorprende del mural es que Jesús Mateo, su creador, solo tenía 22 años cuando comenzó la obra en 1994. En total, tardó ocho veranos en acabarlo. Hoy, este inmenso mural está protegido por la UNESCO como Interés Artístico Mundial y es todo un referente del arte contemporáneo.
En 1997, además, consiguieron el amparo internacional de la UNESCO. Gracias a ello muchas personas próximas empezaron a ver la obra de otra manera. Y se logró proteger la obra pero también su soporte, su lienzo, que es la propia iglesia. De media, el mural de Alarcón recibe la visita de unas 20.000 personas al año.