Fue el enorme crítico literario inglés Ciryll Connolly quien lo dejó bien claro: la diferencia entre el periodismo y la literatura es que la literatura se lee dos veces. Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934) ideó un personaje, Martín Girard, tomaba el apellido de su mujer Hèléne y el nombre que le asignó un compañero de Facultad. Pero Martín Girard es un genial heterónimo, a la manera pessoana o machadiana. Es otro. Alguien que, como se exhibe en este volumen, hizo del periodismo un género híbrido que combinaba como le venía en gana la entrevista con la crónica, el reportaje y la semblanza, en diversos medios barceloneses de mediados de los sesenta. Periodista deportivo pero era mucho más que eso. Lo cierto...
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