Desde 2015, el CEO de Meta,
Mark Zuckerberg, y otros directivos se vieron envueltos en un grave problema legal sobre la protección de datos de millones de usuarios de Facebook. Una empresa llamada Cambridge Analytica usó una aplicación para recoger estos datos sin que esas personas lo supieran ni dieran permiso. Con estos datos,
consiguieron hacer perfiles psicológicos de votantes y vender esa información con fines políticos, especialmente para ayudar a la campaña de Donald Trump en 2016.
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