Hansi Flick quiere un extremo izquierdo de nivel para el
FC Barcelona y el verano no está resultando precisamente fácil en ese sentido.
Nico Williams y
Luis Díaz han ido pasándose el cartel virtual de objetivos favoritos para el club azulgrana, pero uno ya hace semanas que decidió quedarse en el Athletic y el otro pertenece a un club, el Liverpool, que continúa asegurando que no quiere vender a su regateador. Mientras, el técnico azulgrana trabaja prácticamente con la misma plantilla con la que ganó en su primera temporada en el club Liga, Copa y Supercopa, salvo por la llegada del portero
Joan Garcia, procedente del Espanyol, y el prometedor mediapunta sueco
Roony Bardghji, llegado desde Copenhague. Curiosamente, más en el mercado que nunca está un extremo a quien Flick conoce muy bien porque lo utilizó mucho en su exitosa etapa al frente del Bayern y al que elogió repetidas veces cuando le tuvo a sus órdenes en Munich:
Kingsley Coman. A sus 29 años, el internacional francés es este verano el segundo gran objetivo procedente del Bayern del ambicioso Galatasaray, después de haber cerrado el fichaje del internacional alemán
Leroy Sané, que agotó su contrato en el club bávaro.
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