Las redes sociales están plagadas de sus mensajes, el Whatsapp echa humo por los stickers y los videojuegos ni mucho menos se quedan cortos. Los mensajes que enfatizan la masculinidad, la hostilidad hacia las mujeres o misoginia y una fuerte oposición al feminismo están teniendo su impacto directo en el comportamiento de los adolescentes tanto en los colegios, como en los institutos.