La presidenta Isabel Díaz Ayuso se refirió ayer a su estancia de un fin de semana en una finca en El Paular, propiedad de la Comunidad de Madrid, tras las críticas recibidas. El PSOE ha pedido formalmente visitar el chalé y Más Madrid ha registrado una iniciativa para que ningún cargo público pueda hacer uso personal del patrimonio de la Comunidad. Ayuso no ve equiparable « el Falcon, los viajes a República Dominicana y los cuatro palacios» de Pedro Sánchez, con ir a Rascafría con su táper y «comprar en el Covirán» con sus propios medios, según explicó. «He estado dos días en una casa y me llevé mi comida de casa, cené en un restaurante del pueblo y compré en el Covirán con mis medios», sostuvo ante la prensa. Ayuso ve un ataque personal detrás de las críticas. Subrayó que lleva años con el sueldo congelado y que se paga sus vacaciones, sus billetes de avión y los restaurantes. «¿Puede el presidente del Gobierno decir lo mismo?», preguntó. Sobre las instalaciones de Rascafría, la presidenta ha explicado que es «un terreno que se ha recuperado para todos los vecinos, para todos los madrileños, con una ermita y con una serie de dotaciones». «Para difamar vamos a gran velocidad en este país pero para rectificar nos quedamos en una esquina de una noticia en la página impar y si puede ser al lado de los crucigramas», ha zanjado. El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha detallado que se trata de una finca de 453 hectáreas, propuesta por los técnicos de la consejería y que pertenece a la dirección general de Biodiversidad. Incluye tres instalaciones: una es la ermita del siglo XII, que ha sido recuperada y abierta a los vecinos de Rascafría, cerrada desde hace 70 años; la Casa de la Madera, una antigua serrería con un anteproyecto para rehabilitarla y que sea sede de la oficina de los agentes forestales de esa comarca y del centro de interpretación y de trabajo del personal del parque nacional, y esa casa aislada, donde se alojó la presidenta.