El Oriente era el Oriente, el Occidente era el Occidente y, según Kipling, jamás podrían encontrarse. Mas para nosotros, hoy, el Occidente es el mundo viejo que se va y el Oriente es el mundo joven que se viene, y en este claroscuro gramsciano florecen los monstruos. Las tres descripciones de la monstruosidad que nos envuelve son 'orientales': la del «despotismo hidráulico» de Wittfogel; la de «La ponerología política», o «patocracia», de Lobaczewski; y la del «bioleninismo» de Spandrell («soy un hombre europeo que vive en Asia y escribe un blog sobre el pasado y el futuro de la civilización). Wittfogel atribuyó a la escasez de agua la imposición de los métodos hidráulicos de control social: China, sociedad hidráulica ....
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