Pedro Acosta llegó a
MotoGP con unas ganas tremendas de empezar a marcar su historia. Llegó como el único piloto de todos los tiempos en ganar dos títulos en sus tres primeros años en el Mundial. Pero un año y medio después en la categoría reina, se ha estancado con una cruda realidad: es imposible luchar por el Mundial con una moto que no sea una
Ducati.
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