Trujillo bajo fuego: extorsiones, amenazas y asesinatos del crimen organizado siembran el terror
La ciudad de Trujillo enfrenta una ola de sicariato y extorsiones. Hasta la fecha, la región La Libertad ha registrado 158 asesinatos. Las principales víctimas son choferes, promotores de eventos y obreros. Los delincuentes, que se disputan constantemente el control de distintas zonas, imponen su ley a sangre y fuego. La violencia se ha vuelto parte del día a día en la ciudad, con más de siete denuncias diarias por extorsión, y la población vive bajo una amenaza constante e incertidumbre.
“Es una ciudad emergente, con movimientos económicos que resultan atractivos para las mafias. Les exigen 10 soles a cada carro. Semanalmente, recaudan hasta 30 mil soles”, comentó José Baella, exjefe de la Dircote. En un reportaje para el programa Domingo al Día, explicó que muchos delincuentes han migrado a Trujillo tras el caso Pataz, ya que esto confirma que las autoridades están tomando acciones frente a la minería ilegal.
Bandas delincuenciales en Trujillo
El cobro de cupos, el sicariato y otros negocios delictivos se han convertido en motivo de disputa constante entre diversas bandas por el control territorial. Según advierte el exjefe de la Dircote, algunos delincuentes incluso han tomado sectores como propios: “Imponen normas, colocan garitas, no dejan ingresar a nadie. Esto ya lo vimos en Colombia y México. Si las autoridades no actúan, ese control se institucionaliza”.
Las principales bandas son:
- Los Pulpos
- La Jauría
- Los Nuevos Malditos del Triunfo
Modo operandi de los sicarios
Las víctimas de los delincuentes suelen recibir advertencias si no cumplen con lo exigido. En muchos casos, son asesinadas frente a testigos, en las puertas de sus viviendas o en plena vía pública. Los agresores no temen ser grabados por cámaras ni ser reconocidos. Tal es el nivel de impunidad del que gozan que incluso reclutan menores de edad para cometer los asesinatos.
En el marco de las investigaciones, las autoridades interceptaron mensajes dirigidos a los conductores informales. Uno de ellos decía: “Este mensaje va para todos los colectiveros. Si no hacen caso, les van a meter candela”. Esta amenaza refleja el nivel de violencia con el que operan estas bandas, que buscan imponer el cobro de cupos mediante el miedo.