Realmente, si a un barcelonista se le pregunta por una traición, a su cabeza acude una por encima de todas. El mismísimo
Samitier,
Schuster o
Laudrup forman parte de una lista de jugadores que cambiaron el
Barcelona por el
Madrid. Pero ninguno como
Luis Figo, cuya fuga, con sendos fines de ciclo presidencial en el Barça y el
Madrid, cláusulas liberatorias imposibles, un representante codicioso y favores políticos, cumple justo un cuarto de siglo.
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