La velocidad, la lluvia y las caídas peligrosas han marcado la 17ª etapa del
Tour de Francia, que ha transcurrido más o menos como se esperaba, con la clásica escapada y los equipos de los sprinters controlando la distancia para echarla abajo poco antes de la meta a pesar de que los fugados han hecho una gran carrera. Había demasiadas rotondas y la llegada ha sido peligrosa, tanto que ha habido una caída espectacular.
Jonathan Milan ha ganado bien, un sprint limpio, pero reducido por culpa de esa caída.
Seguir leyendo...