En medio de protestas, Ucrania y Rusia acuerdan canje de prisioneros pero sin avances en paz
Por primera vez desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, Ucrania vive protestas masivas en contra del presidente Volodímir Zelenski. La razón no es la guerra, ni las dificultades económicas o el desánimo de una guerra prolongada, sino la aprobación de una nueva ley promovida por el Ejecutivo, que ha despertado fuertes sospechas sobre un posible giro autoritario en el país.
Miles de ciudadanos han salido a las calles de Kiev, Leópolis, Odesa y Dnipró para protestar contra una nueva ley que otorga al fiscal general, nombrado directamente por el presidente, un control total sobre las dos principales agencias anticorrupción del país: la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP). Estas agencias, creadas tras la Revolución del Euromaidan, también conocida como la revolución de la dignidad en 2014, han sido símbolos de la voluntad de Ucrania de dejar atrás años de corrupción sistémica.
Cientos de ucranianos protestan en Kiev en contra de la nueva ley. Vía X@OzKaterji 22/07/2025
El Parlamento aprobó esta ley el martes recién pasado, en medio de una creciente tensión entre las agencias de investigación y el gobierno. Como antesala a la votación, el lunes, el Servicio de Seguridad Ucraniano (SBU) llevó a cabo una serie de redadas en las oficinas de la NABU y arrestó a dos de sus detectives bajo sospecha de colaborar con Rusia. Estas acciones desataron la indignación de ciudadanos, activistas y organismos internacionales, que ven en este movimiento no solo un debilitamiento de las instituciones de control, sino un intento del presidente de eliminar frenos al poder presidencial.
En su tradicional discurso nocturno, Zelenski defendió tanto las redadas como la nueva legislación, afirmando que se trata de una medida para “limpiar de la influencia rusa” el sistema anticorrupción. “La infraestructura anticorrupción funcionará, pero sin interferencias extranjeras”, dijo. Sin embargo, no mencionó directamente la ley, ni respondió a las críticas sobre el posible uso político de estas reformas.
La comisaria de Ampliación de la Unión Europea, Marta Kos, fue tajante: describió la ley como un “grave retroceso”, asegurando que la independencia de la NABU y la SAP es fundamental para el ingreso de Ucrania al bloque. Una posición compartida por el portavoz de la Comisión Europea y también por la OCDE, organismos que advirtieron que estas medidas podrían poner en riesgo inversiones internacionales clave para la defensa y la reconstrucción del país.
El mensaje desde Bruselas es claro: sin agencias independientes, no hay camino hacia la Unión Europea.
Pero la desconfianza no solo viene de fuera. Dentro de Ucrania, la ley ha sido percibida por muchos como un intento de concentrar el poder en manos del presidente y blindar a su círculo más cercano de investigaciones incómodas. El fiscal general, Ruslan Kravchenko, leal a Zelenski, tendrá ahora la potestad de reasignar casos, cerrar o reabrir investigaciones iniciadas por la NABU, lo que podría frenar causas, actualmente abiertas contra altos funcionarios del gobierno ucraniano.
Además, la oficina de Transparencia Internacional en Ucrania denunció que la independencia de estas instituciones ha sido “seriamente minada”, y que la lucha contra la corrupción de alto nivel ha quedado comprometida. Recordemos que acabar con la corrupción es uno de los principales requisitos para acceder a la ayuda financiera occidental, además de ser un compromiso adquirido por Kiev ante los países del G7 y la OCDE.
Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania
En lo político, estas medidas se suman a una serie de decisiones del gobierno ucraniano que desde 2022 han despertado preocupación en sectores opositores y observadores internacionales. El cierre de medios de comunicación y partidos políticos durante los primeros años de la guerra, bajo la justificación de vínculos con Rusia o la difusión de desinformación, fue ampliamente criticado por restringir la libertad de expresión y eliminar alternativas políticas.
A lo anterior, se suma la destitución del popular comandante en jefe Valeriy Zaluzhny, quien fue enviado como embajador al Reino Unido, una decisión interpretada como una jugada para alejar a un eventual rival presidencial. Algo similar ocurre con el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, objeto de investigaciones por corrupción que, según informes, podrían tener motivaciones políticas.
No hay que olvidar que el mandato presidencial de Zelenski terminó oficialmente en 2024, pero la ley marcial ha impedido la realización de elecciones. Aunque el mandatario aseguró que los comicios se realizarán “tan pronto como se logre una paz justa y duradera”, para muchos esto abre una interrogante sobre el futuro democrático de Ucrania.
Durante la tarde de este miércoles, Zelensky hecho pie atrás y afirmó que presentaría un proyecto de ley al Parlamento para fortalecer la independencia de las agencias anticorrupción de Ucrania. En un intento por rebajar las tensiones internas, pero también como un mensaje para sus aliados europeos.
Tercera ronda de negociaciones entre Ucrania y Rusia
En Estambul, la tarde de este miércoles tuvo lugar la tercera ronda de negociaciones entre Ucrania y Rusia. Una instancia mediada por Turquía que busca, aunque con pocas expectativas, abrir un nuevo camino para la paz.
El encuentro se da en un contexto en el que Rusia ha intensificado su ofensiva en las últimas semanas. Solo en lo que va del mes, lanzó más de mil 800 drones y mil 200 misiles sobre territorio ucraniano, con enfrentamientos diarios —más de 50— a lo largo de todo el frente y con especial intensidad en la región de Donetsk.
Actualmente, Rusia controla cerca del 18% del territorio ucraniano, incluyendo Crimea.
Barrio residencial en Kiyv que fue parte del importante ataque militar ruso contra Ucrania en el que participaron casi 300 drones y 70 misiles. Vía X @ZelenskyyUa
Por otro lado, la presión estadounidense impulsó esta nueva ronda de negociaciones. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un ultimátum al Kremlin el pasado 14 de julio: si no se alcanza un acuerdo en 50 días, impondrá aranceles del 100% sobre Rusia, para luego expandir esta amenaza a todos los países que mantengan lazos comerciales con la Federación rusa.
Desde Moscú rebajaron las expectativas en torno al encuentro. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, señaló que “no hay motivos para esperar avances milagrosos” debido a lo que definió como posiciones “diametralmente opuestas”. Rusia exige que Ucrania renuncie a las regiones ocupadas, se declare neutral, reduzca su ejército y desista de unirse a la OTAN. Kiev, por su parte, rechaza cualquier concesión territorial y exige un cese al fuego antes de cualquier negociación política.
Las dos rondas anteriores, celebradas en mayo y junio, concluyeron con acuerdos de canje de prisioneros y entrega de cadáveres, pero sin ningún progreso en los puntos centrales del conflicto.
Zelenski anunció que la delegación ucraniana será encabezada por el exministro de Defensa y actual secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Rustem Umérov, y estará compuesta por miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores, de la inteligencia ucraniana y de la Oficina del Presidente.
Al finalizar la cumbre, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan señaló que: “Turquía está dispuesta a cumplir sus responsabilidades en consonancia con los acuerdos que alcancen las partes”. En esa línea, el ministro afirmó que su país “dispone de la infraestructura necesaria para supervisar el cumplimiento de un posible alto el fuego en Ucrania”.
En la tercera reunión, Rusia y Ucrania acordaron nuevos intercambios de prisioneros de guerra militares y civiles, serían cerca de mil 200 personas entre ucranianos y rusos los que estarían contemplados, pero destacan que no celebrarán una nueva ronda de conversaciones sobre el intercambio de prisioneros.
Mientras que Umeróv, al finalizar la ronda comentó que ofrecieron celebrar una reunión de dirigentes de ambas partes a fines de agosto. Además, el jefe de la delegación ucraniana insto a Rusia a adoptar un “enfoque constructivo” para lograr la paz. Umeróv también recalcó que su principal objetivo es alcanzar un alto al fuego lo antes posible.
Por su lado, el jefe de la delegación rusa, Vladimir Medinsky, señaló que propusieron que Ucrania también consideré la posibilidad de declarar alto el fuego a corto plazo. El asesor de Putin también confirmo que se llevará a cabo un intercambio de al menos 250 prisioneros en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia. Por último, confirmó la creación de tres grupos de trabajo para mantener la comunicación en línea con Ucrania. Sin embargo, no ha trascendido en que consistirían estos grupos.
En paralelo, el canciller alemán, Friedrich Merz, confirmó que Alemania, con respaldo de Estados Unidos, entregará cinco sistemas Patriot a Ucrania. Se presume que Kiev podría llegar a recibir hasta 18 baterías de estos sistemas antimisiles, según el plan que Trump habría aprobado.
Así, Ucrania enfrenta una situación paradójica: mientras lucha por su soberanía frente a Rusia, su propio gobierno es cuestionado por prácticas que, según muchos, socavan los principios democráticos por los que dice estar luchando.