En la Costa Azahar, donde el Mediterráneo se despliega en todo su esplendor, hay un rincón que escapa a las multitudes y ofrece una experiencia auténtica, relajada y profundamente encantadora. Se trata de
Torreblanca, un pueblo pesquero de Castellón que, aunque poco conocido, reúne todos los ingredientes para convertirse en tu próximo destino favorito: playas vírgenes, arte urbano, historia medieval y una gastronomía que sorprende por su calidad y variedad.
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