La llegada del FC Barcelona a su hotel de concentración en Kobe, el lujoso
Kobe Portopia Hotel, levantó una expectación notable entre los seguidores barcelonistas. Aproximadamente
medio centenar de aficionados, ataviados con camisetas azulgranas,
se acercaron hasta las puertas del hotel para jalear a sus ídolos, a los que solamente pudieron ver de lejos. Poco que ver, sin embargo, con los multitudinarios recibimientos vividos en EEUU los tres veranos anteriores.
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