Por fin el tiempo nos da la razón a los que venimos denunciando que el tráfico de influencias con IVA, es decir, el cobro de comisiones con factura, es una innovación de las sociedades democráticas pero una variación legal de algo tan viejo y humano como la corrupción. Un viejo constructor de nuestra provincia, que fue íntimo amigo de Pío Cabanillas padre, me contó un día de 1989 que la corrupción en la sociedad democrática seguía existiendo, pero que ahora le daban factura con IVA, y antes él llevaba las coimas en cajas de zapatos. Me advirtió aquel veterano de la relación con la administración, primero con la dictadura, después con la democracia e incluso con la primera década de...
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