Bajo un sol implacable, el barrio de Carolinas en Alicante ha lanzado este sábado una protesta tan refrescante como simbólica. Desde las doce del mediodía y durante dos horas, la calle Julio Antonio se convirtió en un improvisado parque acuático donde vecinos de todas las edades, cubo en mano, reclamaron lo que consideran un derecho básico: una piscina pública en el barrio.