Hacer una infraestructura lleva su tiempo, pero se puede eternizar si quien tiene que ejecutarla –el Ministerio de Transportes– no lo ve igual de necesario que sus potenciales usuarios, sobre todo porque entiende que la inversión no está acreditada, atendiendo a criterios de rentabilidad económica, que no social. Los casos suelen coincidir en autovías y líneas férreas que demandan ciudadanos de provincias o municipios poco poblados, que ven en esta obra la forma de mejorar su calidad de vida, impulsar la economía y atraer a nuevos vecinos. Soria, Aranda de Duero (Burgos), y el eje León, Salamanca y Zamora son ejemplos de cómo sus habitantes pelean por recuperar un servicio ferroviario cerrado hace décadas. En Ávila su reivindicación pasa por...
Ver Más