Victoria con carácter
Lejos de desmoronarse, Manfredini ajustó su juego en el segundo parcial. Más preciso y agresivo en los momentos importantes, logró un quiebre determinante en los tramos finales para llevarse el set por 7-5. Ese envión anímico se trasladó al super tie-break, donde impuso todo su ritmo y experiencia para cerrarlo con claridad por 10-3.
El triunfo de Manfredini no solo fue una demostración de su fortaleza mental, sino también de su capacidad para adaptarse al desarrollo del juego. Con este resultado, se instala en la próxima ronda con confianza y la expectativa de seguir avanzando en un certamen que lo vio responder con carácter ante la adversidad.