El fichaje del brasileño
Guilherme Arana fue un fracaso sonado en el
Sevilla. En 2018, tras un pulso con el Barcelona, el entonces director deportivo del club de Nervión, Óscar Arias, cerró su incorporación por 11 millones de euros, pero el lateral zurdo, que había sido elegido el mejor en su puesto del Brasileirao en las filas de aquel Corinthians que fue campeón, no se adaptó nunca a la disciplina sevillista ni al fútbol europeo.
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