Las regatas costeras tienen algo que va más allá del cronómetro. Son largas, exigentes, cargadas de matices, donde no solo compiten los barcos, sino también las mentes. Este miércoles, en la segunda jornada de la
43ª Copa del Rey MAPFRE, la bahía de
Palma volvió a demostrar su exigencia y buena parte de la flota llegó al RCN Palma ya de noche. El parte anunciaba un suroeste suave, de apenas 7,5 nudos en la salida, que se mantuvo fiel durante toda la jornada subiendo incluso hasta los 10. Aun así, las cosas se complicaron para más de uno.
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