El cineasta Hugh Welchman quería hacer una película de animación oscura, tenebrosa, casi expresionista. Como en su éxito 'Loving Vincent' , el primer largometraje de animación pintado completamente al óleo , quería volver a captar la esencia de un gran genio universal para dotar de vida a sus pinturas. Pensó en El Bosco, pensó en Caravaggio, pero algo no le acababa de convencer. Durante su paso por Madrid en busca de inspiración, visitó el Museo del Prado y acabó en la sala de las pinturas negras de Goya . Aquellas imágenes le turbaron tanto que después de cuatro horas observándolas todavía era incapaz de moverse de allí. Ya tenía nueva película en la cabeza. Lo consultó con su mujer y...
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