La culpa por la aniquilación de las tribus nativas de
Estados Unidos que acarrearon los gobiernos de
Washington llevó a la administración del presidente
Reagan, en la década de los 80, a resarcir a los nativos americanos con el gran negocio de los juegos de azar en las reservas, ya que apenas tenían recursos para sobrevivir. De las 560 tribus indias de
EE.UU., 224 han puesto en marcha establecimientos que se dedican al juego y las apuestas. Las leyes dictan que al menos un 60 % de los beneficios de los casinos debe ser destinado a proyectos que mejoren las condiciones de vida en las comunidades.
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