Me gustan las películas con gente guapa. No es que necesite que hasta los extras parezcan todos modelos de lencería (de la era prewoke, no de cuando a Calvin Klein le dio por ponerse superinclusivo), pero sí me gusta que el protagonista esté cañón y la chica tenga cintura de avispa y piernas larguísimas, y pelazo. Durante hora y media, quiero enamorarme de él y envidiarla mucho a ella. Y luego ya saldré a la calle, con mis preocupaciones cotidianas, y me cruzaré con mi vecino normal y pediré otro café largo a una camarera normal, y esperaré a que el semáforo se ponga en verde junto a un montón de gente muy normal con vidas normalísimas. También me gusta...
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